Esteve Serra, Mahatma Gandhi
El alimento del alma
Olañeta

Páginas: 130
Formato:
Peso: 0.103 kgs.
ISBN: 97884-9716-158-9

«Si damos alimento al cuerpo, que es perecedero, entonces, sin duda, nuestro deber principal es dar alimento al alma, que es imperecedera; y este sustento se encuentra en la oración». En la tormentosa vida de Gandhi, la oración fue la única tabla de salvación en la que confió en los períodos de duda, dificultad o angustia. En este libro el lector encontrará el testimonio personal de Gandhi sobre la oración, su poder y su fuerza, su sentido y su objeto, y el lugar que necesariamente debe ocupar en nuestra vida tanto individual como colectiva. Para Gandhi la oración era una necesidad espiritual, una especie de baño purificador que lavaba la suciedad de su alma y así, haciéndola limpia y dulce, la convertía en un instrumento más adecuado para la comunión con lo Divino. Gandhi decía que «aquel que ha experimentado la magia de la oración puede prescindir de la comida durante días seguidos, pero no puede estar ni un solo momento sin la oración. Porque, sin oración, no hay paz interior».

El alimento del alma

$14.210,00
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Esteve Serra, Mahatma Gandhi
El alimento del alma
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«Si damos alimento al cuerpo, que es perecedero, entonces, sin duda, nuestro deber principal es dar alimento al alma, que es imperecedera; y este sustento se encuentra en la oración». En la tormentosa vida de Gandhi, la oración fue la única tabla de salvación en la que confió en los períodos de duda, dificultad o angustia. En este libro el lector encontrará el testimonio personal de Gandhi sobre la oración, su poder y su fuerza, su sentido y su objeto, y el lugar que necesariamente debe ocupar en nuestra vida tanto individual como colectiva. Para Gandhi la oración era una necesidad espiritual, una especie de baño purificador que lavaba la suciedad de su alma y así, haciéndola limpia y dulce, la convertía en un instrumento más adecuado para la comunión con lo Divino. Gandhi decía que «aquel que ha experimentado la magia de la oración puede prescindir de la comida durante días seguidos, pero no puede estar ni un solo momento sin la oración. Porque, sin oración, no hay paz interior».