b'Fleur Jaeggy'
b'El dedo en la boca y Las estatuas de agua'
b'TusQuets'

Páginas: 294
Formato: b''
Peso: 0.291 kgs.
ISBN: b'9789876708906'

b'Dos novelas que anticiparon el universo personal y la literatura insobornable de Fleur Jaeggy.\n\n\xabUna escritora maravillosa, brillante, salvaje.\xbb Susan Sontag\n\n\xabDuraci\xf3n de la lectura: aproximadamente cuatro horas. Duraci\xf3n del recuerdo, y de la autora: el resto de la vida.\xbb Iosif Brodsky (sobre Los hermosos a\xf1os del castigo)\n\n\xabFleur Jaeggy va siempre a lo esencial y, como si tuviera bien aprendida la involuntaria lecci\xf3n de Kafka, consigue muchas veces en una sola p\xe1gina, y a veces en una sola l\xednea, que se haga visible de golpe, a modo de repentina revelaci\xf3n, la estructura desnuda de la verdad.\xbb Enrique Vila-Matas\n\n\xabProfundamente turbadora, obstinada en sus temas, con personajes que alternan un cruel nihilismo y un falso candor infantil, un instinto de huida de la vida normal y de las reglas asfixiantes de lo cotidiano, as\xed es Fleur Jaeggy, cuyo nombre es comparable a los de la brasile\xf1a Clarice Lispector y la austriaca Ingeborg Bachmann, las autoras posiblemente con una obra m\xe1s potente y original de la segunda mitad del pasado siglo.\xbb Mercedes Monmany, Abc Cultural\n\n\xabEs de esas escritoras que cuentan las cosas que un lector se calla a s\xed mismo.\xbb Mat\xedas Serra Bradford, Revista \xd1 (Clar\xedn)\n\nPresentamos reunidas en un solo volumen dos de las novelas con las se dio a conocer Fleur Jaeggy, dos narraciones que anticiparon su universo personal, su literatura insobornable. La protagonista de El dedo en la boca se llama Lung L. y no tiene m\xe1s de veinte a\xf1os; ha pasado un tiempo en una cl\xednica, le gusta ir en tren y dar paseos en plena naturaleza; parece a la vez cruel y vulnerable; en ocasiones, mientras se chupa el pulgar, una costumbre que no abandona, con la otra mano atrapa en el aire vestigios de la memoria, recuerdos donde se entrecruzan su primo Felix, su padre, una enfermera y personajes cuya presencia puede evocar como en un sue\xf1o. A su vez, el joven que protagoniza Las estatuas de agua, llamado Beeklam, se rodea de un criado, de soledad y de estatuas en su s\xf3tano de \xc1msterdam, pero quiz\xe1 un d\xeda salga a la luz y encuentre su doble en Katrin, una ni\xf1a que no tiene prisa por llegar a ninguna parte, como si supiera que su vida discurre, en realidad, en otro lugar.'

El dedo en la boca y Las estatuas de agua

$35.900,00
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ISBN: b'9789876708906'

b'Dos novelas que anticiparon el universo personal y la literatura insobornable de Fleur Jaeggy.\n\n\xabUna escritora maravillosa, brillante, salvaje.\xbb Susan Sontag\n\n\xabDuraci\xf3n de la lectura: aproximadamente cuatro horas. Duraci\xf3n del recuerdo, y de la autora: el resto de la vida.\xbb Iosif Brodsky (sobre Los hermosos a\xf1os del castigo)\n\n\xabFleur Jaeggy va siempre a lo esencial y, como si tuviera bien aprendida la involuntaria lecci\xf3n de Kafka, consigue muchas veces en una sola p\xe1gina, y a veces en una sola l\xednea, que se haga visible de golpe, a modo de repentina revelaci\xf3n, la estructura desnuda de la verdad.\xbb Enrique Vila-Matas\n\n\xabProfundamente turbadora, obstinada en sus temas, con personajes que alternan un cruel nihilismo y un falso candor infantil, un instinto de huida de la vida normal y de las reglas asfixiantes de lo cotidiano, as\xed es Fleur Jaeggy, cuyo nombre es comparable a los de la brasile\xf1a Clarice Lispector y la austriaca Ingeborg Bachmann, las autoras posiblemente con una obra m\xe1s potente y original de la segunda mitad del pasado siglo.\xbb Mercedes Monmany, Abc Cultural\n\n\xabEs de esas escritoras que cuentan las cosas que un lector se calla a s\xed mismo.\xbb Mat\xedas Serra Bradford, Revista \xd1 (Clar\xedn)\n\nPresentamos reunidas en un solo volumen dos de las novelas con las se dio a conocer Fleur Jaeggy, dos narraciones que anticiparon su universo personal, su literatura insobornable. La protagonista de El dedo en la boca se llama Lung L. y no tiene m\xe1s de veinte a\xf1os; ha pasado un tiempo en una cl\xednica, le gusta ir en tren y dar paseos en plena naturaleza; parece a la vez cruel y vulnerable; en ocasiones, mientras se chupa el pulgar, una costumbre que no abandona, con la otra mano atrapa en el aire vestigios de la memoria, recuerdos donde se entrecruzan su primo Felix, su padre, una enfermera y personajes cuya presencia puede evocar como en un sue\xf1o. A su vez, el joven que protagoniza Las estatuas de agua, llamado Beeklam, se rodea de un criado, de soledad y de estatuas en su s\xf3tano de \xc1msterdam, pero quiz\xe1 un d\xeda salga a la luz y encuentre su doble en Katrin, una ni\xf1a que no tiene prisa por llegar a ninguna parte, como si supiera que su vida discurre, en realidad, en otro lugar.'