b'Jean-Clement Martin, \xc9ric Alliez'
b'El ojo-cerebro'
b'Editorial Cactus '

Páginas: 576
Formato: b''
Peso: 0.62 kgs.
ISBN: b'9789873831928'

b'Salir de la filosof\xeda por la filosof\xeda. \xbfC\xf3mo piensan los pintores? Eric Alliez y Jean-Clet Martin toman la posta del maestro, Gilles Deleuze, para llevarla m\xe1s lejos. Lo hacen en ese punto preciso de su investigaci\xf3n que es el de la pintura y su l\xf3gica de las sensaciones. De las sensaciones porque no es del concepto, pero l\xf3gica porque s\xed es del pensamiento. Los pintores piensan de un modo extra\xf1o, inmanente a su pintura, piensan por diagrama.\nEn busca de dicho diagrama pict\xf3rico, y de su geolog\xeda, se recorrer\xe1 un trayecto sinuoso que llevar\xe1 desde Goethe y su teor\xeda de los colores, su ojo colorante, a Delacroix y la potencia desatada del color, pasando por la transici\xf3n luminista de Manet y su ojo que aplana, por el extraterrestre Seurat y su ojo-m\xe1quina, por el salvaje Gauguin y su ojo de la tierra, hasta desembocar finalmente en C\xe9zanne como punto crucial en la pintura por venir y en la constituci\xf3n del ojo-cerebro del pintor.\n\xbfPor qu\xe9 C\xe9zanne es el punto brillante de este universo de la pintura? Porque es quien mejor expresa la cat\xe1strofe, no pintada, sino en la propia pintura. En su ruptura de los planos en profundidad, paralela a la naturaleza, que le permitir\xe1 extraer bloques de sensaciones colorantes; en una especie de fracking intersticial de toques y manchas constructivas; modulando un medio menos \xf3ptico que h\xe1ptico; o bien, hallando trabajosamente la atm\xf3sfera curva que envuelve virtualmente al cuadro, pero siempre en la inconclusi\xf3n, nunca en equilibrio.\nC\xe9zanne, entonces, como quien se reh\xfasa testarudamente a escoger entre el ojo y el cerebro, como quien cerebraliza la mirada. Nunca el ojo que se fija, que se somete al clich\xe9, sino m\xe1s bien un cerebro que alucina, y que alucinando vuelve loco al ojo, y lo conmina a (des)andar juntos el camino hacia lo que Taine llamaba la alucinaci\xf3n ver\xeddica, y que el viejo C\xe9zanne rebautiz\xf3 como la verdad en pintura. El ojo-cerebro del pintor.'

El ojo-cerebro

$47.800,00
El ojo-cerebro $47.800,00
Compra protegida
Tus datos cuidados durante toda la compra.
Cambios y devoluciones
Si no te gusta, podés cambiarlo por otro o devolverlo.

b'Jean-Clement Martin, \xc9ric Alliez'
b'El ojo-cerebro'
b'Editorial Cactus '

Páginas: 576
Formato: b''
Peso: 0.62 kgs.
ISBN: b'9789873831928'

b'Salir de la filosof\xeda por la filosof\xeda. \xbfC\xf3mo piensan los pintores? Eric Alliez y Jean-Clet Martin toman la posta del maestro, Gilles Deleuze, para llevarla m\xe1s lejos. Lo hacen en ese punto preciso de su investigaci\xf3n que es el de la pintura y su l\xf3gica de las sensaciones. De las sensaciones porque no es del concepto, pero l\xf3gica porque s\xed es del pensamiento. Los pintores piensan de un modo extra\xf1o, inmanente a su pintura, piensan por diagrama.\nEn busca de dicho diagrama pict\xf3rico, y de su geolog\xeda, se recorrer\xe1 un trayecto sinuoso que llevar\xe1 desde Goethe y su teor\xeda de los colores, su ojo colorante, a Delacroix y la potencia desatada del color, pasando por la transici\xf3n luminista de Manet y su ojo que aplana, por el extraterrestre Seurat y su ojo-m\xe1quina, por el salvaje Gauguin y su ojo de la tierra, hasta desembocar finalmente en C\xe9zanne como punto crucial en la pintura por venir y en la constituci\xf3n del ojo-cerebro del pintor.\n\xbfPor qu\xe9 C\xe9zanne es el punto brillante de este universo de la pintura? Porque es quien mejor expresa la cat\xe1strofe, no pintada, sino en la propia pintura. En su ruptura de los planos en profundidad, paralela a la naturaleza, que le permitir\xe1 extraer bloques de sensaciones colorantes; en una especie de fracking intersticial de toques y manchas constructivas; modulando un medio menos \xf3ptico que h\xe1ptico; o bien, hallando trabajosamente la atm\xf3sfera curva que envuelve virtualmente al cuadro, pero siempre en la inconclusi\xf3n, nunca en equilibrio.\nC\xe9zanne, entonces, como quien se reh\xfasa testarudamente a escoger entre el ojo y el cerebro, como quien cerebraliza la mirada. Nunca el ojo que se fija, que se somete al clich\xe9, sino m\xe1s bien un cerebro que alucina, y que alucinando vuelve loco al ojo, y lo conmina a (des)andar juntos el camino hacia lo que Taine llamaba la alucinaci\xf3n ver\xeddica, y que el viejo C\xe9zanne rebautiz\xf3 como la verdad en pintura. El ojo-cerebro del pintor.'