Verónica Stigger, Mario Cámara
Kralatoa. Un volcán nunca duerme
Caja Negra Editora

Páginas: 200
Formato:
Peso: 0.24 kgs.
ISBN: 9789878272559

Es el fin del mundo, o algo parecido. Los volcanes, como las bocas de una Tierra que respira, recuerdan y hablan, entran en erupción en simultáneo y alteran el orden de las cosas. Pero Krakatoa no cuenta una catástrofe: narra un nuevo comienzo. En esta novela, la escritora brasileña Veronica Stigger imagina un tiempo distinto en el que las personas han dejado de ocupar el centro de la historia. La Tierra con sus capas profundas, sus fuerzas invisibles, sus materias supuestamente inanimadas emerge entonces como la gran protagonista de un relato que se despliega entre lo telúrico y lo cósmico. Krakatoa también podría leerse como un libro sobre la escucha. Es que Stigger construye una caja de resonancia donde coloquios del hielo y el fuego y monólogos del petróleo y el carbón conviven con noticias de la prensa antigua, episodios históricos y escenas personales de un viaje a Indonesia. Cada voz parece transmitir la memoria de un mundo mucho más ancestral y vasto que el de la experiencia humana. Con una gran libertad formal, Krakatoa convierte la erupción en un principio de composición. Todo aquí suena, reverbera y se transforma. Como una novela-ópera, el libro hace de la naturaleza no un escenario sino una fuerza narrativa desbordante.

Kralatoa. Un volcán nunca duerme

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Kralatoa. Un volcán nunca duerme
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Páginas: 200
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Es el fin del mundo, o algo parecido. Los volcanes, como las bocas de una Tierra que respira, recuerdan y hablan, entran en erupción en simultáneo y alteran el orden de las cosas. Pero Krakatoa no cuenta una catástrofe: narra un nuevo comienzo. En esta novela, la escritora brasileña Veronica Stigger imagina un tiempo distinto en el que las personas han dejado de ocupar el centro de la historia. La Tierra con sus capas profundas, sus fuerzas invisibles, sus materias supuestamente inanimadas emerge entonces como la gran protagonista de un relato que se despliega entre lo telúrico y lo cósmico. Krakatoa también podría leerse como un libro sobre la escucha. Es que Stigger construye una caja de resonancia donde coloquios del hielo y el fuego y monólogos del petróleo y el carbón conviven con noticias de la prensa antigua, episodios históricos y escenas personales de un viaje a Indonesia. Cada voz parece transmitir la memoria de un mundo mucho más ancestral y vasto que el de la experiencia humana. Con una gran libertad formal, Krakatoa convierte la erupción en un principio de composición. Todo aquí suena, reverbera y se transforma. Como una novela-ópera, el libro hace de la naturaleza no un escenario sino una fuerza narrativa desbordante.