María Marcela Alonso, Juan Mattio, Fredric Jameson
La literatura del tercer mundo
Ediciones Godot

Páginas: 88
Formato:
Peso: 0.121 kgs.
ISBN: 9786316532947

En un mundo donde el capital multinacional redefine constantemente las fronteras de la cultura y la identidad, este breve texto de Fredric Jameson es una obra fundamental para entender las dinámicas de resistencia y adaptación de las narrativas del tercer mundo. Jameson destaca que la literatura del tercer mundo se caracteriza por su conexión intrínseca con el nacionalismo y la identidad cultural. A diferencia de la literatura del primer mundo, que a menudo se centra en el individuo, los textos del tercer mundo tienden a entrelazar lo personal con lo político. Este enfoque se debe a la historia compartida de colonialismo y opresión, donde las narrativas individuales son vistas como representaciones de las luchas más amplias de sus sociedades. Quiero argumentar que todos los textos del tercer mundo son necesariamente alegóricos y de una manera muy específica: deben ser leídos como lo que llamaré alegorías nacionales, aun cuando, o quizá debería decir en particular cuando, sus formas derivan de mecanismos de representación predominantemente occidentales.

La literatura del tercer mundo

$19.900,00
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La literatura del tercer mundo
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Páginas: 88
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ISBN: 9786316532947

En un mundo donde el capital multinacional redefine constantemente las fronteras de la cultura y la identidad, este breve texto de Fredric Jameson es una obra fundamental para entender las dinámicas de resistencia y adaptación de las narrativas del tercer mundo. Jameson destaca que la literatura del tercer mundo se caracteriza por su conexión intrínseca con el nacionalismo y la identidad cultural. A diferencia de la literatura del primer mundo, que a menudo se centra en el individuo, los textos del tercer mundo tienden a entrelazar lo personal con lo político. Este enfoque se debe a la historia compartida de colonialismo y opresión, donde las narrativas individuales son vistas como representaciones de las luchas más amplias de sus sociedades. Quiero argumentar que todos los textos del tercer mundo son necesariamente alegóricos y de una manera muy específica: deben ser leídos como lo que llamaré alegorías nacionales, aun cuando, o quizá debería decir en particular cuando, sus formas derivan de mecanismos de representación predominantemente occidentales.