Pablo Pozzi
La oposición obrera a la dictadura (1976-1982)
Imago Mundi ediciones

Páginas: 258
Formato:
Peso: 0.392 kgs.
ISBN: 9789507935022

En realidad, detrás de cada investigación hay un mundo del cual casi nunca se habla. Este libro fue producto del posicionamiento político y las discusiones de una época, no solo de la capacidad intelectual del autor y se inscribe en una serie de discusiones que se tenían en el exilio argentino antidictatorial hacia 1980. Esas discusiones tenían dos ejes centrales. El primero era el carácter de la dictadura. Para algunos, era un «estado de excepción»; para otros era una forma peculiar de fascismo latinoamericano. En ambos casos la izquierda tenía un papel importante, puesto que la clase obrera seguía siendo el motor de la historia y, por lo tanto, el centro de la actividad militante. Pero había otra visión en general vinculada al periódico Controversia, a una cantidad de connotados intelectuales (que después fundaron el Club de Cultura Socialista), a periodistas como Pepe Eliaschev y a militantes como Julio Santucho. Esta postura planteaba, esencialmente, que la dictadura de 1976 había significado una derrota histórica de la clase obrera. Mi intención era contribuir a la discusión sobre la situación argentina. Más allá de lo anterior, este libro sobrevivió cuarenta años, desde aquel primer informe. Creo que esta supervivencia no tiene tanto que ver con sus méritos intelectuales, sino más bien con que rescata a los trabajadores como protagonistas de la historia de nuestro país.

La oposición obrera a la dictadura (1976-1982)

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En realidad, detrás de cada investigación hay un mundo del cual casi nunca se habla. Este libro fue producto del posicionamiento político y las discusiones de una época, no solo de la capacidad intelectual del autor y se inscribe en una serie de discusiones que se tenían en el exilio argentino antidictatorial hacia 1980. Esas discusiones tenían dos ejes centrales. El primero era el carácter de la dictadura. Para algunos, era un «estado de excepción»; para otros era una forma peculiar de fascismo latinoamericano. En ambos casos la izquierda tenía un papel importante, puesto que la clase obrera seguía siendo el motor de la historia y, por lo tanto, el centro de la actividad militante. Pero había otra visión en general vinculada al periódico Controversia, a una cantidad de connotados intelectuales (que después fundaron el Club de Cultura Socialista), a periodistas como Pepe Eliaschev y a militantes como Julio Santucho. Esta postura planteaba, esencialmente, que la dictadura de 1976 había significado una derrota histórica de la clase obrera. Mi intención era contribuir a la discusión sobre la situación argentina. Más allá de lo anterior, este libro sobrevivió cuarenta años, desde aquel primer informe. Creo que esta supervivencia no tiene tanto que ver con sus méritos intelectuales, sino más bien con que rescata a los trabajadores como protagonistas de la historia de nuestro país.