b'Juan Manuel \xc1lvarez Branda'
b'La pantalla ensangrentada'
b'Cuarto Menguante ediciones'

Páginas: 192
Formato: b''
Peso: 0.3 kgs.
ISBN: b'9789878287560'

b'Un festival de sangre, cabezas cortadas, miembros amputados y \xf3rganos desparramados. Todo eso y mucho m\xe1s es el cine gore, un subg\xe9nero que naci\xf3 en los 60 para escandalizar a un p\xfablico que no pod\xeda creer lo que estaba viendo. La pantalla ensangrentada recorre su historia desde los inicios marginales, cuando dos astutos productores decidieron derribar al \xfaltimo tab\xfa del cine, hasta los inicios del nuevo siglo cuando el torture porn demostr\xf3 ser una eficaz m\xe1quina de destrozar cuerpos.\nCada uno de los aportes de este sangriento rompecabezas, que convirtieron al gore en una religi\xf3n con millones de fan\xe1ticos, est\xe1n en estas p\xe1ginas. Los italianos con sus hambrientos can\xedbales y s\xe1dicos nazis, la locura japonesa con la serie Guinea Pig, la brutalidad amateur del ultragore alem\xe1n, su omnipresencia en los videoclubs en los 80 y la carga pol\xedtica del nuevo extremismo franc\xe9s. El cine gore siempre subi\xf3 la apuesta hasta el l\xedmite de lo tolerable, como un charco de sangre que no para de expandirse. Como una hemorragia incontenible que mancha de rojo a todos y todo, para convertirse en un r\xedo que te arrastra a la m\xe1s bestial de las aventuras. '

La pantalla ensangrentada

$20.000,00
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Páginas: 192
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Peso: 0.3 kgs.
ISBN: b'9789878287560'

b'Un festival de sangre, cabezas cortadas, miembros amputados y \xf3rganos desparramados. Todo eso y mucho m\xe1s es el cine gore, un subg\xe9nero que naci\xf3 en los 60 para escandalizar a un p\xfablico que no pod\xeda creer lo que estaba viendo. La pantalla ensangrentada recorre su historia desde los inicios marginales, cuando dos astutos productores decidieron derribar al \xfaltimo tab\xfa del cine, hasta los inicios del nuevo siglo cuando el torture porn demostr\xf3 ser una eficaz m\xe1quina de destrozar cuerpos.\nCada uno de los aportes de este sangriento rompecabezas, que convirtieron al gore en una religi\xf3n con millones de fan\xe1ticos, est\xe1n en estas p\xe1ginas. Los italianos con sus hambrientos can\xedbales y s\xe1dicos nazis, la locura japonesa con la serie Guinea Pig, la brutalidad amateur del ultragore alem\xe1n, su omnipresencia en los videoclubs en los 80 y la carga pol\xedtica del nuevo extremismo franc\xe9s. El cine gore siempre subi\xf3 la apuesta hasta el l\xedmite de lo tolerable, como un charco de sangre que no para de expandirse. Como una hemorragia incontenible que mancha de rojo a todos y todo, para convertirse en un r\xedo que te arrastra a la m\xe1s bestial de las aventuras. '