b'Gilles Deleuze'
b'NIETZSCHE'
b'ARENA'

Páginas: 93
Formato: b''
Peso: 0.178 kgs.
ISBN: b'9788493070847'

b'\xbfC\xf3mo comprender esta intimidad entre el futuro y el original? El fil\xf3sofo del futuro es al mismo tiempo el explorador de los viejos mundos, cimas y cavernas, y s\xf3lo crea a fuerza de recordar algo que fue esencialmente olvidado. Ese algo, seg\xfan Nietzsche, es la unidad del pensamiento y de la vida. Unidad compleja: un paso para la vida, un paso para el pensamiento. Los modos de vida inspiran maneras de pensar, los modos de pensamiento crean maneras de vivir. La vida activa el pensamiento y el pensamiento a su vez afirma la vida. No tenemos siquiera idea de esta unidad presocr\xe1tica. Ya solamente tenemos ejemplos donde el pensamiento embrida y mutila la vida, la sienta, la vuelve juiciosa, y donde la vida se toma la revancha enloqueciendo al pensamiento y perdi\xe9ndose con \xe9l. Nosotros no tenemos otra elecci\xf3n que entre vidas mediocres y pensadores locos. Vidas demasiado sabias para un pensador, pensamientos demasiado locos para un ser vivo: Kant y H\xf6lderlin. Pero la bella unidad sigue sin encontrarse, de tal manera que la locura no ser\xeda lo mismo que ella \x97esa unidad que convierte una an\xe9cdota de la vida en un aforismo del pensamiento y una evaluaci\xf3n del pensamiento en una nueva perspectiva de la vida.\r\n\r\nEl secreto de los presocr\xe1ticos, en cierta forma, estaba ya perdido desde los or\xedgenes. Debemos pensar en la filosof\xeda como en una fuerza. Ahora bien, la ley de las fuerzas es que ellas no pueden aparecer sin cubrirse con la m\xe1scara de las fuerzas preexistentes. La vida debe en primer lugar remedar la materia. Ha sido necesario efectivamente que la fuerza filos\xf3fica, en el momento en que nac\xeda en Grecia, se disfrazara para sobrevivir. Ha sido necesario que el fil\xf3sofo adoptara las maneras de las fuerzas precedentes, que tomara la m\xe1scara del sacerdote. El joven fil\xf3sofo griego tiene algo del viejo sacerdote oriental. Actualmente todav\xeda nos enga\xf1amos en esto: Zoroastro y Her\xe1clito, los hind\xfaes y los el\xe9atas, los egipcios y Emp\xe9docles, Pit\xe1goras y los chinos \x97todas las confusiones posibles. Se habla de la virtud del fil\xf3sofo ideal, de su ascetismo, de su amor por la sabidur\xeda. Nosotros no sabemos ni podemos adivinar la soledad y la sensualidad particulares, es decir, los fines demasiado poco sabios de una existencia peligrosa, que se ocultan debajo de aquella m\xe1scara. El secreto de la filosof\xeda, puesto que se ha perdido desde los or\xedgenes, sigue quedando por descubrir en el futuro.\r\nEra por tanto fatal que la filosof\xeda en la historia s\xf3lo se desarrollara degenerando y volvi\xe9ndose contra s\xed, dej\xe1ndose atrapar en su m\xe1scara. En lugar de la unidad de una vida activa y de un pensamiento afirmativo, se ve c\xf3mo el pensamiento se otorga la tarea de juzgar la vida, de oponerle pretendidos valores superiores, de medirla con esos valores y de limitarla, condenarla. Al mismo tiempo que de este modo el pensamiento se vuelve negativo, se ve c\xf3mo la vida se desprecia, c\xf3mo cesa de ser activa, c\xf3mo se reduce a sus formas d\xe9biles, a formas enfermizas, \xfanicas compatibles con los llamados valores superiores. Triunfo de la \xabreacci\xf3n\xbb sobre la vida activa y de la negaci\xf3n sobre el pensamiento afirmativo. Para la filosof\xeda, las consecuencias son garrafales. Porque las dos virtudes del fil\xf3sofo legislador eran la cr\xedtica de todos los valores establecidos, es decir, de los valores superiores a la vida y del principio del que dependen, y la creaci\xf3n de nuevos valores, valores de la vida que reclaman otro principio. Martillo y transmutaci\xf3n. Pero al mismo tiempo que la filosof\xeda degenera, el fil\xf3sofo legislador cede el sitio al fil\xf3sofo sumiso. En lugar del cr\xedtico de los valores establecidos, en lugar del creador de nuevos valores y de nuevas evaluaciones, surge el conservador de los valores admitidos. El fil\xf3sofo deja de ser fisi\xf3logo o m\xe9dico para convertirse en metaf\xedsico; deja de ser poeta para convertirse en \xabprofesor p\xfablico\xbb. Se declara sometido a las exigencias de la verdad, de la raz\xf3n; pero tras las exigencias de la raz\xf3n se reconocen con frecuencia fuerzas que no son tan razonables, Estados, religiones, valores vigentes. La filosof\xeda no es \xfanicamente m\xe1s que el recuento de todas las razones que el hombre se aplica para obedecer.\r\nGilles Deleuze\r\n\r\n '

NIETZSCHE

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b'ARENA'

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Peso: 0.178 kgs.
ISBN: b'9788493070847'

b'\xbfC\xf3mo comprender esta intimidad entre el futuro y el original? El fil\xf3sofo del futuro es al mismo tiempo el explorador de los viejos mundos, cimas y cavernas, y s\xf3lo crea a fuerza de recordar algo que fue esencialmente olvidado. Ese algo, seg\xfan Nietzsche, es la unidad del pensamiento y de la vida. Unidad compleja: un paso para la vida, un paso para el pensamiento. Los modos de vida inspiran maneras de pensar, los modos de pensamiento crean maneras de vivir. La vida activa el pensamiento y el pensamiento a su vez afirma la vida. No tenemos siquiera idea de esta unidad presocr\xe1tica. Ya solamente tenemos ejemplos donde el pensamiento embrida y mutila la vida, la sienta, la vuelve juiciosa, y donde la vida se toma la revancha enloqueciendo al pensamiento y perdi\xe9ndose con \xe9l. Nosotros no tenemos otra elecci\xf3n que entre vidas mediocres y pensadores locos. Vidas demasiado sabias para un pensador, pensamientos demasiado locos para un ser vivo: Kant y H\xf6lderlin. Pero la bella unidad sigue sin encontrarse, de tal manera que la locura no ser\xeda lo mismo que ella \x97esa unidad que convierte una an\xe9cdota de la vida en un aforismo del pensamiento y una evaluaci\xf3n del pensamiento en una nueva perspectiva de la vida.\r\n\r\nEl secreto de los presocr\xe1ticos, en cierta forma, estaba ya perdido desde los or\xedgenes. Debemos pensar en la filosof\xeda como en una fuerza. Ahora bien, la ley de las fuerzas es que ellas no pueden aparecer sin cubrirse con la m\xe1scara de las fuerzas preexistentes. La vida debe en primer lugar remedar la materia. Ha sido necesario efectivamente que la fuerza filos\xf3fica, en el momento en que nac\xeda en Grecia, se disfrazara para sobrevivir. Ha sido necesario que el fil\xf3sofo adoptara las maneras de las fuerzas precedentes, que tomara la m\xe1scara del sacerdote. El joven fil\xf3sofo griego tiene algo del viejo sacerdote oriental. Actualmente todav\xeda nos enga\xf1amos en esto: Zoroastro y Her\xe1clito, los hind\xfaes y los el\xe9atas, los egipcios y Emp\xe9docles, Pit\xe1goras y los chinos \x97todas las confusiones posibles. Se habla de la virtud del fil\xf3sofo ideal, de su ascetismo, de su amor por la sabidur\xeda. Nosotros no sabemos ni podemos adivinar la soledad y la sensualidad particulares, es decir, los fines demasiado poco sabios de una existencia peligrosa, que se ocultan debajo de aquella m\xe1scara. El secreto de la filosof\xeda, puesto que se ha perdido desde los or\xedgenes, sigue quedando por descubrir en el futuro.\r\nEra por tanto fatal que la filosof\xeda en la historia s\xf3lo se desarrollara degenerando y volvi\xe9ndose contra s\xed, dej\xe1ndose atrapar en su m\xe1scara. En lugar de la unidad de una vida activa y de un pensamiento afirmativo, se ve c\xf3mo el pensamiento se otorga la tarea de juzgar la vida, de oponerle pretendidos valores superiores, de medirla con esos valores y de limitarla, condenarla. Al mismo tiempo que de este modo el pensamiento se vuelve negativo, se ve c\xf3mo la vida se desprecia, c\xf3mo cesa de ser activa, c\xf3mo se reduce a sus formas d\xe9biles, a formas enfermizas, \xfanicas compatibles con los llamados valores superiores. Triunfo de la \xabreacci\xf3n\xbb sobre la vida activa y de la negaci\xf3n sobre el pensamiento afirmativo. Para la filosof\xeda, las consecuencias son garrafales. Porque las dos virtudes del fil\xf3sofo legislador eran la cr\xedtica de todos los valores establecidos, es decir, de los valores superiores a la vida y del principio del que dependen, y la creaci\xf3n de nuevos valores, valores de la vida que reclaman otro principio. Martillo y transmutaci\xf3n. Pero al mismo tiempo que la filosof\xeda degenera, el fil\xf3sofo legislador cede el sitio al fil\xf3sofo sumiso. En lugar del cr\xedtico de los valores establecidos, en lugar del creador de nuevos valores y de nuevas evaluaciones, surge el conservador de los valores admitidos. El fil\xf3sofo deja de ser fisi\xf3logo o m\xe9dico para convertirse en metaf\xedsico; deja de ser poeta para convertirse en \xabprofesor p\xfablico\xbb. Se declara sometido a las exigencias de la verdad, de la raz\xf3n; pero tras las exigencias de la raz\xf3n se reconocen con frecuencia fuerzas que no son tan razonables, Estados, religiones, valores vigentes. La filosof\xeda no es \xfanicamente m\xe1s que el recuento de todas las razones que el hombre se aplica para obedecer.\r\nGilles Deleuze\r\n\r\n '