Cecilia Cavanagh
Travesías de antaño
EDUCA - Editorial De La Universidad Católica Argen

Páginas: 24
Formato:
Peso: 0.171 kgs.
ISBN:

Travesías de Antaño es una exposición que busca aproximarnos, rozando el documento histórico, a la visión de conjunto de una serie de artistas, la mayoría de los cuales arribaron al Río de la Plata a comienzos del siglo XIX. Era la época en que, en medio de diversas vicisitudes, las grandes distancias, además de la utilización esencial del caballo, debían surcarse con precarios transportes de tracción a sangre como carretas, diligencias, galeras Reverenciamos el registro de estas incipientes vías de comunicación que iban poblando, a la vera de los caminos reales, aquella llanura sin límites, hasta entonces dominio casi exclusivo del indio. Carlos A. Moncaut, fragmento de su discurso académico. Abundan testimonios en los episodios recogidos tanto por cronistas, viajeros y escritores, inclusive poetas, y no menos, por diestros dibujantes y pintores, documentando las experiencias vividas al transitar el territorio nacional. Las mensajerías, desaseadas y estrechas sujetaban a los viajeros a prolongados martirios, entre una nube de tierra en el verano, salpicados de lodo en el invierno, sin elementos de higiene y de reposo en las postas y con grandes zozobras y cómicos incidentes en el paso de cada río y aun de cada arroyo. Era un viaje de estos comparable a penosa campaña , en que alternaban las alegrías fugaces del fogón con las interminables penas de la marcha y la lucha. Cada viaje recordaba una anécdota horrible que había oído narrar a una de las victimas milagrosamente escapada. El mayoral y los postillones concurrían a la excitación de los viajeros porque a cada árbol, a cada arroyo, cada loma, y a cada piedra de este desierto, se ligaba una historia de sangre, de muerte o de cautividad. Las travesías de antaño, Dolores Lavalle de Lavalle (hija del Gral. Juan Lavalle). A nuestras orillas llegaban, por un lado, artistas europeos que seguían los modelos estéticos de las academias tradicionales, dedicados en su mayor parte al retrato, pero prolíferos en cuanto a la acuarela y la litografía de costumbres. Por otro lado, viajeros intrépidos que recorrieron el país tomando apuntes de los lugares, costumbres y personajes exóticos descubiertos con asombro, situación que les permitía reflejar en sus obras su propia subjetividad. Lo estampado en el lienzo nos permite reconstruir imaginativamente las alternativas de los diversos itinerarios que diagramaron con generosidad la superficie de nuestra tierra. El panorama que se exhibe en el Pabellón de las Bellas Artes sin duda no es exhaustivo, pero tiene el mérito de presentar obras que pocas veces el público tiene la oportunidad de ver. Existen otros valiosos ejemplos, que por limitaciones de rigor, no están presentes, algunos de los cuales el visitante de los museos puede disfrutar, como el ya célebre Un alto en el camino de Prilidiano Pueyrredón (MNBA). Quiero agradecer el apoyo y colaboración de coleccionistas, de la Facultad de Filosofía y Letras, del Departamento de Historia y la Biblioteca Central de la UCA, de la Academia Nacional de la Historia, del Museo Histórico de Buenos Aires Brigadier General Cornelio de Saavedra, de la Asociación Gaucha Galera de Dávila, de la Federación de Centros Tradicionalistas de la Provincia de Buenos Aires, y del sostenido trabajo de nuestro equipo de producción de la Pontificia Universidad Católica Argentina, sin cuyo aporte no hubiese sido posible enclavar el transporte urbano durante el siglo XIX, y el primitivo cruce de la pampa y las postas pioneras, en las realidades que las circundaban. Lic. Cecilia Cavanagh Curadora Directora del Pabellón de las Bellas Artes

TRAVESIAS DE ANTAÑO

$15.000,00
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Cecilia Cavanagh
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Travesías de Antaño es una exposición que busca aproximarnos, rozando el documento histórico, a la visión de conjunto de una serie de artistas, la mayoría de los cuales arribaron al Río de la Plata a comienzos del siglo XIX. Era la época en que, en medio de diversas vicisitudes, las grandes distancias, además de la utilización esencial del caballo, debían surcarse con precarios transportes de tracción a sangre como carretas, diligencias, galeras Reverenciamos el registro de estas incipientes vías de comunicación que iban poblando, a la vera de los caminos reales, aquella llanura sin límites, hasta entonces dominio casi exclusivo del indio. Carlos A. Moncaut, fragmento de su discurso académico. Abundan testimonios en los episodios recogidos tanto por cronistas, viajeros y escritores, inclusive poetas, y no menos, por diestros dibujantes y pintores, documentando las experiencias vividas al transitar el territorio nacional. Las mensajerías, desaseadas y estrechas sujetaban a los viajeros a prolongados martirios, entre una nube de tierra en el verano, salpicados de lodo en el invierno, sin elementos de higiene y de reposo en las postas y con grandes zozobras y cómicos incidentes en el paso de cada río y aun de cada arroyo. Era un viaje de estos comparable a penosa campaña , en que alternaban las alegrías fugaces del fogón con las interminables penas de la marcha y la lucha. Cada viaje recordaba una anécdota horrible que había oído narrar a una de las victimas milagrosamente escapada. El mayoral y los postillones concurrían a la excitación de los viajeros porque a cada árbol, a cada arroyo, cada loma, y a cada piedra de este desierto, se ligaba una historia de sangre, de muerte o de cautividad. Las travesías de antaño, Dolores Lavalle de Lavalle (hija del Gral. Juan Lavalle). A nuestras orillas llegaban, por un lado, artistas europeos que seguían los modelos estéticos de las academias tradicionales, dedicados en su mayor parte al retrato, pero prolíferos en cuanto a la acuarela y la litografía de costumbres. Por otro lado, viajeros intrépidos que recorrieron el país tomando apuntes de los lugares, costumbres y personajes exóticos descubiertos con asombro, situación que les permitía reflejar en sus obras su propia subjetividad. Lo estampado en el lienzo nos permite reconstruir imaginativamente las alternativas de los diversos itinerarios que diagramaron con generosidad la superficie de nuestra tierra. El panorama que se exhibe en el Pabellón de las Bellas Artes sin duda no es exhaustivo, pero tiene el mérito de presentar obras que pocas veces el público tiene la oportunidad de ver. Existen otros valiosos ejemplos, que por limitaciones de rigor, no están presentes, algunos de los cuales el visitante de los museos puede disfrutar, como el ya célebre Un alto en el camino de Prilidiano Pueyrredón (MNBA). Quiero agradecer el apoyo y colaboración de coleccionistas, de la Facultad de Filosofía y Letras, del Departamento de Historia y la Biblioteca Central de la UCA, de la Academia Nacional de la Historia, del Museo Histórico de Buenos Aires Brigadier General Cornelio de Saavedra, de la Asociación Gaucha Galera de Dávila, de la Federación de Centros Tradicionalistas de la Provincia de Buenos Aires, y del sostenido trabajo de nuestro equipo de producción de la Pontificia Universidad Católica Argentina, sin cuyo aporte no hubiese sido posible enclavar el transporte urbano durante el siglo XIX, y el primitivo cruce de la pampa y las postas pioneras, en las realidades que las circundaban. Lic. Cecilia Cavanagh Curadora Directora del Pabellón de las Bellas Artes