Elvira Hernández
Un telegrama al futuro · Antología poética
Caballo negro

Páginas: 256
Formato:
Peso: 0.393 kgs.
ISBN: 9786316692085

No sería descabellado pensar la escritura de Elvira Hernández como el plano de una ciudad imposible. Sus libros, orgánicos en sus tramas y texturas, serían bocetos urbanos marcados por la extrañeza, porque en aquella ciudad habría más desvíos y barricadas que parques para el paseo de mascotas. En medio de esa metrópoli apocalíptica emergería la caminante solitaria, la propia autora, que no cesa de merodear cada rincón y que registra todo con el músculo del ojo: una lengua elongada. Tal como dicen los versos del primer poema de Santiago Waria: Anda sola/ mira para atrás/ solo tú quedas/ en el camino// Anda Sola Teresa vieja. Elías Canetti decía que el ideal para escribir es tener distintas lenguas. Una para hablar con la madre y que nunca volviera a hablar luego; una que solamente lea y jamás se atreva a escribir, una en la cual se escriba cualquier cosa (excepto cartas), y una para viajar. Esta máxima parece haber cumplido la obra de Elvira Hernández, que muta con la misma rapidez que abre o cierra procesos de escritura. Se niega a volver identificable su tono, se resiste a volverse reconocible. Esta antología, realizada de forma cuidadosa y cariñosa, tiene justamente como objetivo invitar a la lectora o lector a un merodeo por esta obra. A transitar por ella y perderse en sus bifurcaciones. Guido Arroyo González

Un telegrama al futuro · Antología poética

$34.000,00
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Un telegrama al futuro · Antología poética
Caballo negro

Páginas: 256
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No sería descabellado pensar la escritura de Elvira Hernández como el plano de una ciudad imposible. Sus libros, orgánicos en sus tramas y texturas, serían bocetos urbanos marcados por la extrañeza, porque en aquella ciudad habría más desvíos y barricadas que parques para el paseo de mascotas. En medio de esa metrópoli apocalíptica emergería la caminante solitaria, la propia autora, que no cesa de merodear cada rincón y que registra todo con el músculo del ojo: una lengua elongada. Tal como dicen los versos del primer poema de Santiago Waria: Anda sola/ mira para atrás/ solo tú quedas/ en el camino// Anda Sola Teresa vieja. Elías Canetti decía que el ideal para escribir es tener distintas lenguas. Una para hablar con la madre y que nunca volviera a hablar luego; una que solamente lea y jamás se atreva a escribir, una en la cual se escriba cualquier cosa (excepto cartas), y una para viajar. Esta máxima parece haber cumplido la obra de Elvira Hernández, que muta con la misma rapidez que abre o cierra procesos de escritura. Se niega a volver identificable su tono, se resiste a volverse reconocible. Esta antología, realizada de forma cuidadosa y cariñosa, tiene justamente como objetivo invitar a la lectora o lector a un merodeo por esta obra. A transitar por ella y perderse en sus bifurcaciones. Guido Arroyo González