Agustín Brousson, Platón
Ion o sobre la Ilíada
La docta ignorancia

Páginas:
Formato:
Peso: 0.3 kgs.
ISBN: 9789878407692

En el libro X de República Platón afirma que "existe desde antiguo una discrepancia entre la filosofía y la poesía" (607b). Uno de los varios interrogantes que surgen ante esta afirmación es en torno a qué se produjo dicha discrepancia. Si bien la respuesta no es simple, ya que Platón reflexiona sobre el poeta y su quehacer en diferentes diálogos que pertenecen a distintos períodos de su producción filosófica y focalizando aspectos diversos, al menos puede afirmarse que ION ocupa un lugar de gran importancia en relación con dicho interrogante. En efecto, en este breve diálogo el filósofo ateniense aborda tópicos clave como la inspiración poética, es decir, la relación entre el poeta y la Musa; el de si la poética es o no un arte, es decir, si el poeta posee o no un saber; y, de manera quizá no tan explícita, el de si el poeta puede y debe considerarse y ser considerado como un pedagogo apto para la formación del pueblo heleno. Buena parte del contenido de ION se encuentra en estas palabras que Sócrates dirige al personaje que da nombre al diálogo: [...] no hay en ti un arte para hablar bien acerca de Homero, sino una fuerza divina que te impulsa, al igual que en la piedra ala que Eurípides llamó 'Magnesia' y la mayoría 'heraclea'. Ciertamente, esta piedra no sólo atrae anillos de hierro, sino que además infunde la fuerza en los anillos, de modo que también sean capaces de hacer lo mismo que la piedra: atraer otros anillos. De suerte que a veces una cadena muy larga de anillos de hierro queda suspendida de unos a otros, y a todo ellos los hace pender la fuerza de aquella piedra. De igual modo también la Musa produce ella misma entusiasmados, y a través de estos entusiasmados se suspende una cadena de otros que están entusiasmados. En efecto, todos los poetas épicos, los buenos, no recitan todas sus bellas composiciones a causa de un arte, sino por estar entusiasmados y poseídos (lON 533d-e).

Ion o sobre la Ilíada

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La docta ignorancia

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En el libro X de República Platón afirma que "existe desde antiguo una discrepancia entre la filosofía y la poesía" (607b). Uno de los varios interrogantes que surgen ante esta afirmación es en torno a qué se produjo dicha discrepancia. Si bien la respuesta no es simple, ya que Platón reflexiona sobre el poeta y su quehacer en diferentes diálogos que pertenecen a distintos períodos de su producción filosófica y focalizando aspectos diversos, al menos puede afirmarse que ION ocupa un lugar de gran importancia en relación con dicho interrogante. En efecto, en este breve diálogo el filósofo ateniense aborda tópicos clave como la inspiración poética, es decir, la relación entre el poeta y la Musa; el de si la poética es o no un arte, es decir, si el poeta posee o no un saber; y, de manera quizá no tan explícita, el de si el poeta puede y debe considerarse y ser considerado como un pedagogo apto para la formación del pueblo heleno. Buena parte del contenido de ION se encuentra en estas palabras que Sócrates dirige al personaje que da nombre al diálogo: [...] no hay en ti un arte para hablar bien acerca de Homero, sino una fuerza divina que te impulsa, al igual que en la piedra ala que Eurípides llamó 'Magnesia' y la mayoría 'heraclea'. Ciertamente, esta piedra no sólo atrae anillos de hierro, sino que además infunde la fuerza en los anillos, de modo que también sean capaces de hacer lo mismo que la piedra: atraer otros anillos. De suerte que a veces una cadena muy larga de anillos de hierro queda suspendida de unos a otros, y a todo ellos los hace pender la fuerza de aquella piedra. De igual modo también la Musa produce ella misma entusiasmados, y a través de estos entusiasmados se suspende una cadena de otros que están entusiasmados. En efecto, todos los poetas épicos, los buenos, no recitan todas sus bellas composiciones a causa de un arte, sino por estar entusiasmados y poseídos (lON 533d-e).