b'Harry Crews'
b'Una infancia'
b'Acuarela & A. Machado '

Páginas:
Formato: b'148 mm x 208 mm'
Peso: 0.241 kgs.
ISBN: b'8477742189'

b'La infancia recuperada de esta novela es el lugar del que Harry Crews se march\xf3 a los diecisiete a\xf1os con idea de no volver. No la miserable caba\xf1a de arrendatarios en la que siendo apenas un beb\xe9 amaneci\xf3 un buen d\xeda junto a su padre muerto, ni siquiera aquella cama en la que se pas\xf3 tentido buena parte de su infancia so\xf1ando con huir al mundo id\xedlico y sin cicatrices que se anunciaba en las p\xe1ginas satinadas de los cat\xe1logos de Sears, sino todo el condado de Bacon, con sus gentes y sus historias. Sobre todo sus historias. Historias de alambiques ilegales escondidos en mitad de la espesura, de viejas rencillas sangrientas, de serpientes que hablan, de p\xe1jaros que pueden poseer el alma de un ni\xf1o, de predicadores delirantes y hechiceras que espantan a los esp\xedritus... Y es que en el condado de Bacon todo el mundo cuenta historias. Las historias lo son todo y todo son historias. Contar historias es su manera de sobrevivir y de comprenderse. Nada muere si hay historias. Todo, tanto lo bueno como lo malo, se incorpora y se traspasa de una generaci\xf3n a la siguiente y son quienes cargan con ese legado los que acaban por darle forma y color. A lo largo de estas p\xe1ginas el autor de "El Cantante de Gospel" intenta regresar al territorio delimitado por las historias que configuraron su infancia para descubrir que de aquel lugar del que, como el viejo Huckleberry Finn, siempre quiso huir, por muy lejos que le llevar\xedan sus futuros vagabundeos, nunca logr\xf3 marcharse.'

Una infancia

$35.500,00
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b'Harry Crews'
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b'La infancia recuperada de esta novela es el lugar del que Harry Crews se march\xf3 a los diecisiete a\xf1os con idea de no volver. No la miserable caba\xf1a de arrendatarios en la que siendo apenas un beb\xe9 amaneci\xf3 un buen d\xeda junto a su padre muerto, ni siquiera aquella cama en la que se pas\xf3 tentido buena parte de su infancia so\xf1ando con huir al mundo id\xedlico y sin cicatrices que se anunciaba en las p\xe1ginas satinadas de los cat\xe1logos de Sears, sino todo el condado de Bacon, con sus gentes y sus historias. Sobre todo sus historias. Historias de alambiques ilegales escondidos en mitad de la espesura, de viejas rencillas sangrientas, de serpientes que hablan, de p\xe1jaros que pueden poseer el alma de un ni\xf1o, de predicadores delirantes y hechiceras que espantan a los esp\xedritus... Y es que en el condado de Bacon todo el mundo cuenta historias. Las historias lo son todo y todo son historias. Contar historias es su manera de sobrevivir y de comprenderse. Nada muere si hay historias. Todo, tanto lo bueno como lo malo, se incorpora y se traspasa de una generaci\xf3n a la siguiente y son quienes cargan con ese legado los que acaban por darle forma y color. A lo largo de estas p\xe1ginas el autor de "El Cantante de Gospel" intenta regresar al territorio delimitado por las historias que configuraron su infancia para descubrir que de aquel lugar del que, como el viejo Huckleberry Finn, siempre quiso huir, por muy lejos que le llevar\xedan sus futuros vagabundeos, nunca logr\xf3 marcharse.'