b'Intebi V. Irene'
b'Proteger, reparar, penalizar'
b'Granica'

Páginas: 284
Formato: b''
Peso: 0.369 kgs.
ISBN: b'9789506416058'

b'La evaluaci\xf3n de las sospechas de abuso sexual plantea a los profesionales cuestiones complejas que requieren de una formaci\xf3n espec\xedfica y actualizaci\xf3n continua para responder de forma adecuada a estos desaf\xedos. As\xed como es importante que cualquier persona en contacto o que trabaje con ni\xf1os y adolescentes tenga informaci\xf3n y elementos como para poder detectar y notificar las sospechas de abusos sexuales, los profesionales que se ocupan de la evaluaci\xf3n deben tener la capacitaci\xf3n apropiada para recoger informaci\xf3n de manera objetiva con el fin de brindar protecci\xf3n y evitar revictimizaciones. La complejidad del problema, los diversos componentes de la evaluaci\xf3n (psicol\xf3gico, m\xe9dico, social y jur\xeddico) y la necesidad de una adecuada capacitaci\xf3n no son excusas para escudar y eximir de responsabilidad a aquellos que deben intervenir. Lamentablemente resulta una situaci\xf3n habitual que familiares de ni\xf1os v\xedctimas de abusos sexuales pasen meses deambulando por diferentes instituciones sin conseguir que se realice la evaluaci\xf3n porque no hay c\xe1mara Gesell, porque no hay pruebas o porque lo tiene que evaluar el forense. Aunque menos frecuente pero con similares efectos, en lo que hace a la protecci\xf3n de las v\xedctimas, es la falta de intervenci\xf3n de algunos profesionales que trabajan con ni\xf1os. A pesar de que, por su competencia, deber\xedan realizar las evaluaciones de las sospechas, no se hacen bajo el pretexto (y la creencia) de que su funci\xf3n no es interrogar ni\xf1os. No es cuesti\xf3n de negar que se trata de un problema complejo, que exige estudio, artesan\xeda y talento, ingredientes no demasiado diferentes de los que requieren otras situaciones dif\xedciles que atraviesan los ni\xf1os y las familias. Tampoco se debe creer que se trata de una tarea que solo puedan llevar a cabo profesionales iluminados o eminentes en su especialidad. Por el contrario, lo deseable ser\xeda que todos aquellos que se desempe\xf1an en el \xe1mbito de la protecci\xf3n a la infancia m\xe1s aun si \xe9sta se encuentra en situaciones de vulnerabilidad cuenten con los elementos necesarios para realizar una evaluaci\xf3n de sospecha sin presionar ni contaminar los relatos infantiles y sin perder de vista los objetivos de la evaluaci\xf3n: proteger y reparar adem\xe1s de penalizar.'

Proteger, reparar, penalizar

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b'La evaluaci\xf3n de las sospechas de abuso sexual plantea a los profesionales cuestiones complejas que requieren de una formaci\xf3n espec\xedfica y actualizaci\xf3n continua para responder de forma adecuada a estos desaf\xedos. As\xed como es importante que cualquier persona en contacto o que trabaje con ni\xf1os y adolescentes tenga informaci\xf3n y elementos como para poder detectar y notificar las sospechas de abusos sexuales, los profesionales que se ocupan de la evaluaci\xf3n deben tener la capacitaci\xf3n apropiada para recoger informaci\xf3n de manera objetiva con el fin de brindar protecci\xf3n y evitar revictimizaciones. La complejidad del problema, los diversos componentes de la evaluaci\xf3n (psicol\xf3gico, m\xe9dico, social y jur\xeddico) y la necesidad de una adecuada capacitaci\xf3n no son excusas para escudar y eximir de responsabilidad a aquellos que deben intervenir. Lamentablemente resulta una situaci\xf3n habitual que familiares de ni\xf1os v\xedctimas de abusos sexuales pasen meses deambulando por diferentes instituciones sin conseguir que se realice la evaluaci\xf3n porque no hay c\xe1mara Gesell, porque no hay pruebas o porque lo tiene que evaluar el forense. Aunque menos frecuente pero con similares efectos, en lo que hace a la protecci\xf3n de las v\xedctimas, es la falta de intervenci\xf3n de algunos profesionales que trabajan con ni\xf1os. A pesar de que, por su competencia, deber\xedan realizar las evaluaciones de las sospechas, no se hacen bajo el pretexto (y la creencia) de que su funci\xf3n no es interrogar ni\xf1os. No es cuesti\xf3n de negar que se trata de un problema complejo, que exige estudio, artesan\xeda y talento, ingredientes no demasiado diferentes de los que requieren otras situaciones dif\xedciles que atraviesan los ni\xf1os y las familias. Tampoco se debe creer que se trata de una tarea que solo puedan llevar a cabo profesionales iluminados o eminentes en su especialidad. Por el contrario, lo deseable ser\xeda que todos aquellos que se desempe\xf1an en el \xe1mbito de la protecci\xf3n a la infancia m\xe1s aun si \xe9sta se encuentra en situaciones de vulnerabilidad cuenten con los elementos necesarios para realizar una evaluaci\xf3n de sospecha sin presionar ni contaminar los relatos infantiles y sin perder de vista los objetivos de la evaluaci\xf3n: proteger y reparar adem\xe1s de penalizar.'